Perfil de Riesgos

Realizar una inversión en fondos implica asumir un determinado nivel de riesgo. Cada fondo, en función de sus características específicas y de los activos en los que invierte tiene más o menos riesgo, asociándolo a un perfil de riesgo en una escala de 1 a 7. Este dato está calculado en base a datos históricos y puede variar a lo largo del tiempo (consultar la documentación legal para más información).


Conocer la composición de la cartera y la vocación inversora del fondo es fundamental ya que permite al inversor hacerse una idea del riesgo que el fondo asume. Con carácter general se pueden considerar los siguientes riesgos:


Riesgo de mercado o por tipo de activo: riesgo de que un activo disminuya de valor debido a cambios en las condiciones de mercado, como por ejemplo, tipo de interés y de cambio o fluctuaciones en los precios.
Riesgo de tipo de interés: Las variaciones de los tipos de interés afectan al precio de los activos de renta fija.
Riesgo de crédito: algunos valores en cartera pueden incorporar un riesgo de crédito o contraparte; es la posibilidad de que el emisor no pueda hacer frente a sus pagos o de que se produzca un retraso en los mismos.
Riesgo de liquidez: la inversión en valores de baja capitalización y/o en mercados con limitado volumen de contratación puede privar de liquidez a las inversiones influyendo negativamente en los precios a los que el fondo puede verse obligado a vender, comprar o modificar sus posiciones.
Riesgo País: la inversión en valores de países emergentes recoge la posibilidad de que los acontecimientos políticos, económicos y sociales de ese país afecten a las inversiones que en él se mantienen.
Riesgo Divisa: la inversión en activos expresados en monedas distintas del euro implica un riesgo derivado de las posibles fluctuaciones de los tipos de cambio.
Riesgo por inversión en instrumentos financieros derivados: la inversión en estos instrumentos (futuros, opciones, etc.) pueden incorporar un riesgo superior debido a las características intrínsecas de los mismos (por ejemplo, el apalancamiento).


Si la evolución de los mercados o de los activos en los que invierte no es la esperada, el fondo puede tener pérdidas. El inversor, al elegir un fondo, debe analizar el riesgo que conlleva, y decidir hasta qué punto está dispuesto a asumir que, al solicitar el reembolso, su inversión valga menos que en el momento de la compra.